El cuerpo y sus dimensiones: lucha, memoria, deseo.
- Diásphora Psi

- 24 dic 2025
- 4 Min. de lectura
Gicelma Barreto Nascimento, Tainã Rocha e Iassana Scariot
Para celebrar el mes de la Conciencia Negra en Brasil y el día de la Afroargentinidad y la Cultura Afro, el espacio Diásphora Psi realizó, en el día 06 de diciembre de 2025, una charla cuyo objetivo fue abrir espacio para el diálogo, la reflexión y la celebración de la potencia afro en sus múltiples expresiones. Invitamos a mujeres negras, profesionales del campo del arte y de la salud mental, activistas de los derechos afrodescendientes que aportan miradas profundas y diversas sobre el tema propuesto. Queríamos abrir una conversación sobre las relaciones entre raza, cuerpo, arte y salud mental, pensando el cuerpo como territorio de memoria, lucha, deseo, cuidado y transformación. Este ciclo de conversaciones nace del deseo de crear espacios donde la clínica se encuentra con el mundo, donde podemos reflexionar sobre temas que nos afectan como sujetos y como sociedad.
El tema elegido fue “El cuerpo y sus dimensiones: lucha, memoria, deseo”. Para el psicoanálisis, el cuerpo no es un dato natural ni meramente biológico. Es una construcción atravesada por el lenguaje, el deseo y los vínculos sociales. El cuerpo se constituye inicialmente a partir de una imagen unificada que el sujeto reconoce como “su cuerpo”, pero siempre está mediada por la mirada del Otro. Ese cuerpo es nombrado, recortado y regulado por los significantes del Otro social. Pero el cuerpo es, también, un espacio de invención. Tenemos un cuerpo y como características de nuestro cuerpo vivo, está su capacidad para interactuar con el mundo y desde allí producir sentidos. A través del cuerpo, el ser humano se inserta en un espacio cultural y social; por medio de su cuerpo produce sentidos e integra la red de significados del grupo social al que pertenece.
Cada una de las exponentes trajo el cuerpo desde una perspectiva. La psiquiatra Angélica Machado nos invitó a pensar acerca de “La salud mental y las mujeres negras: una visión profunda sobre el estereotipo de la mujer negra fuerte”. Ella puso en palabras un punto clínico crucial: la “fortaleza” exigida a las mujeres negras no es un rasgo, sino un mandato. Un ideal que organiza la supervivencia, pero que también silencia el sufrimiento, vuelve intolerable la vulnerabilidad y desplaza el malestar al cuerpo. La pregunta no es cómo sostener aún más, sino cómo abrir espacio para que se pueda alojar la vulnerabilidad como un gesto de cuidado.
La terapeuta corporal Bartira Portinho, nos habló de “La potencia que nos habita”. Ella propuso un recorrido sensible y reflexivo de la creación artística como gesto político y psíquico a la vez, como un proceso de elaboración subjetiva y colectiva. El arte posibilita reinscribir en el cuerpo marcas que ya no quieren ser solo heridas, transformar marcas en lenguaje, dolor en movimiento, silencio en voz, creando otras narrativas para las experiencias afro. En este contexto, la potencia no se concibe como fuerza individual o idealizada, sino como algo que se construye en conexión con la ancestralidad y que emerge del aquilombamiento.
La psiquiatra Gnandy Chaverra A. nos trajo la importancia de “Conectarnos con nuestra memoria, recordamos nuestra ancestralidad”. Analiza los diferentes significados y sentidos de la memoria para los pueblos africanos y originarios, destacando su función según los tipos de duración e información. En este contexto racial, enfatiza la influencia de lo social y cultural, señalando el territorio como punto de partida. Ejemplifica situaciones donde el racismo es una construcción moderna, basada en valores occidentales, donde el sistema inmunológico de la comunidad afro está siempre en alerta máxima, lo que puede dificultar el proceso de reconexión con su propia historia. Gnandy señala la importancia de retornar a las raíces, de rescatar y potenciar este fortalecimiento a través de la conexión con la ascendencia, el sentido de comunión y esta herencia genealógica para la psique del sujeto.
La psicóloga Gicelma Barreto Nascimento en su exposición trata del concepto del “(COR)po doblemente extrangero”. A partir de su experiencia personal y como profesional, al escuchar a pacientes negros que eligieron vivir en otro país y empezaron a pensar la manera con la qual se relacionaban con su cuerpo y color. Ella hace algunas preguntas importantes: ¿Cómo podemos escuchar la diferencia que nos atraviesa? ¿Cuáles son los síntomas producidos y cuáles son las posibles salidas? Apuesta en salidas singulares y colectivas, sostiene que el espacio del consultorio puede ofrecer un lugar para que se pueda hablar de eso pero que no es la única salida. Desea que podamos abrazar las diferencias que nos caracterizan como seres hablantes y refuerza que tenemos como sociedad responsabilidades con las violencias producidas, que necesitamos abrir propuestas, hacer revoluciones y estar en colectividad.
A partir de este encuentro y de las presentaciones de las invitadas, vimos cómo este tema nos atraviesa, nos moviliza, nos conmueve, despierta memorias, abre preguntas, sacude certezas y deja resonancias que siguen latiendo en nuestro interior. Estamos seguras de que más espacios como este son necesarios para pensar juntos e intercambiar ideas. Hablar sobre las relaciones entre raza y salud mental puede ser desafiante, pero es también fundamental. Por acá, seguimos sosteniendo el deseo de fortalecer estos espacios y contribuir al diálogo sobre los temas que nos atraviesan hoy, sabiendo que la subjetividad nunca está fuera de su tiempo, es tejida por él, marcada por la época.








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