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El racismo y las significaciones del cuerpo negro

Actualizado: 4 jul 2022

Iassana Scariot


Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, por su origen o incluso por su religión. Para odiar, las personas deben aprender, y si pueden aprender a odiar, se les puede enseñar a amar.


Libro de Nelson Mandela "El largo camino hacia la libertad", 1995.



Hay expresiones racistas, hay palabras racistas, hay actitudes racistas y la lista es interminable. Nuestra intención con este escrito es introducir el tema y hablar en una secuencia de textos sobre el racismo y su impacto en la subjetividad de las personas negras, pensando en las formas en que la escucha analítica puede acompañar e identificar los efectos de la desigualdad racial en el aparato psíquico.


Frases como: "No tengo prejuicios, porque hasta tengo amigos negros" o "No hay diferencia entre razas, al fin y al cabo todos somos humanos", hacen referencia al racismo individual, que el sujeto muchas veces no percibe en sus actos discriminatorios. Cuando las instituciones directa o indirectamente practican la discriminación entre razas, consideramos que el racismo es institucional, y aquí podemos usar como ejemplo el sistema penitenciario brasileño, que está lleno de personas negras.


El racismo estructural es la unión del racismo individual e institucional, ambos estructuran una sociedad y naturalizan en el imaginario colectivo que el lugar de los negros está ligado a la servidumbre o a la criminalidad. Esto lleva tiempo y es muy primitivo, podemos compararlo con el cemento en la construcción de una casa. De esta manera, el racismo es algo más grande que la discriminación o el prejuicio, se trata de formas no siempre conscientes y también colectivas de desfavorecer a los negros e indígenas y privilegiar a los blancos. Así, existen sociedades estructuradas sobre la base de la discriminación que privilegia a unas razas en detrimento de otras.


En 1952 Franz Fanon, psiquiatra y filósofo político, describe en su libro “Piel negra, máscaras blancas” toda una construcción del “ser negro”, y argumenta que es necesario pensar en la relación simbólica implicada allí. Señala que cotidianamente los blancos ponen en acción esa lógica de pensar a los negros como símbolo del mal y de lo feo, lo que nos lleva a la lógica del “bien-mal, bello-feo, blanco-negro”. Nos damos cuenta de que esta es una construcción histórica supremacista, es decir, está en todas partes, está en la escuela, en las familias, en las relaciones, en el discurso mediático. Y por eso muchos negros no saben que son negros, ni siquiera tienen las condiciones materiales para formular algo en ese sentido.


Fúlvia Rosemberg, en “Psicoanálisis y Relaciones Raciales”, como investigadora en educación, cuestiona el tratamiento dado a la infancia en el contexto de las relaciones raciales, desde una perspectiva que tiene en cuenta las dimensiones materiales y simbólicas del racismo. La autora nos invita a pensar, por un lado, en la estructura social, en las relaciones sociales que van más allá de la interpersonalidad, en el racismo que sostienen las instituciones, y por otro lado, tenemos que pensar en la dimensión simbólica, la inferiorización del negro como pueblo y persona, en el imaginario, en las relaciones interpersonales, en la ideología racista. La autora trabaja con el concepto de ideología en el sentido de un sistema de producciones simbólicas, que sistemáticamente deshumaniza, prejuicia, estereotipa, estigmatiza, inferioriza al otro.


Surge así la siguiente pregunta: ¿Cuáles son los significados del cuerpo negro? La psicóloga y psicoanalista Isildinha Baptista Nogueira desarrolla que el cuerpo humano cumple una función ideológica que va más allá de su carácter biológico, o sea, es afectado por la religión, el grupo familiar, la clase, la cultura y otras intervenciones sociales. Según Isildinha, el cuerpo funciona como marca de valores sociales, en los que la sociedad fija sus significados y valores. Socialmente el cuerpo es un signo. En muchas sociedades el racismo determina la forma en que pensamos. Así, el color de la piel significa mucho más que un rasgo de apariencia, estando asociado a capacidades intelectuales, sexuales y físicas. Entonces, es como si ser negro se asociara solo con cualidades físicas (baile, deportes, trabajo duro), y no intelectuales. En efecto, la mirada blanca marca al negro, el cuerpo negro como diferente. La construcción social del blanco-negro-indígena se dio a través de la mirada del hombre blanco, proponiendo que el cuerpo deseado sea el del blanco, algo del orden de lo imposible -el deseo del Otro- de volverse blanco. De esta forma, la autora nos ayuda a pensar que las personas negras están condenadas a llevar en su propia apariencia la marca de inferioridad social y vivir cotidianamente la experiencia de que su apariencia ponga en riesgo su imagen de integridad.


Y luego, cómo pensar el racismo estructural en el exterior, donde los clichés, la invisibilización, entre otros, son prácticas comunes, ya sea en el trabajo o en los compromisos sociales y políticos. La identidad “migrante” resulta insuficiente, donde el color, el género, la clase social y las relaciones de dominación se muestran en toda su desnudez. En la migración, el blanco es identificado como extranjero por el habla, el negro es identificado como extranjero por el cuerpo, por el color, es dado a ver. En el prólogo del libro de Neusa Santos Souza “Torna-se Negro”, el psicoanalista Jurandir Freire da Costa no duda en afirmar que “ser negro es ser violado de manera constante, continua y cruel, sin pausa ni descanso, por un doble mandato: el de encarnar el cuerpo y los ideales del Yo del sujeto blanco y el de rehusar, negar y anular la presencia del cuerpo negro”. Una vez más la violencia contra el negro, contra su cuerpo y el ser negro está abierta de par en par y merece la debida atención. De esta manera, podremos seguir en los próximos textos nuestras reflexiones sobre el impacto del racismo en la subjetividad de las personas negras y sobre las formas en que la escucha psi puede acompañar e identificar los efectos de la desigualdad racial en el aparato psíquico. ¡Ven con nosotras!


Referências:

Fanon, F. (2008). Pele negra, máscaras brancas. Salvador: Ed. UFBA.


Nogueira, I. B. (1998) Significações do corpo negro. Tese de Doutorado em Psicologia, Programa de Pós-Graduação em Psicologia Clínica, Instituto de Psicologia, Universidade de São Paulo, São Paulo, Brasil.


Costa, J. F. (1983). Prefácio em: Souza, N. S. Tornar-se negro: Ou As vicissitudes da identidade do negro brasileiro em ascensão social. Rio de Janeiro: Edições Graal.






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